“¡Sigo siendo yo! Ambicioso y perezoso, gracioso y un poco egoísta. Me da completamente igual lo que los demás digan de mí.”

jueves, 30 de abril de 2009

Vanity Fair - Abril de 2008 - Entrevista a Bill Kaulitz

Hace poco más de un año, la revista Vanity Fair entrevistaba a Bill Kaulitz pocos días después de su operación de las cuerdas vocales.


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Bill Kaulitz, cantante de Tokio Hotel, habla de sus cuerdas vocales, la droga y la gloria y sobre su propio entierro.

El sexo con groupies me da asco.


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Si ya he tenido sexo o no debería de ser mi secreto



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Entrevistar a un joven de 18 años, según un viejo dicho de periodista, tiene tanto sentido como ordeñar piedras. Bill Kaulitz es otra cosa. Sea sobre su primer beso o sobre la adicción a la gloria: con mucho gusto, el gracioso cantante adolescente habla fácilmente, a diferencia de la mayoría de los veteranos del show-biz alemán. VANITY FAIR se encontró con Bill poco antes de su operación y, después de la intervención, estuvo en contacto con él por correo electrónico.


VANITY FAIR: Señor Kaulitz, ¿cómo se siente después de la operación de sus cuerdas vocales?
BILL KAULITZ: Bueno, ya sabe, como uno se siente cuando alguien le ha metido, bajo anestesia total, un rail de metal en el cuello, y con pequeños cuchillos recortar todo alrededor de sus cuerdas vocales. Todos ya conocen esta sensación. Hombre, estoy contento que esta experiencia esté detrás de mí. Pero todavía tengo miedo acerca de mi voz, además de una mala conciencia respecto a los conciertos cancelados.

VANITY FAIR: ¿Cuanto tiempo lo tiene que dejar?
BILL KAULITZ: Después de la operación, no puedo hablar durante doce días. Luego, tengo que ir rehabilitación de voz durante cuatro semanas. ¡Esto también me cabrea bastante!

VANITY FAIR: Hablemos de sus principios. Es decir, la creatividad se nutre del recuerdo de las heridas y de las enfermedades. ¿Cuales eran las suyas?
BILL KAULITZ: La herida más grande fue la separación de mis padres. Tenía siete años y no lo entendí. Esto me ha marcó mucho. En nuestro primer álbum hay una canción que trata de ello. Se llama “Gegen meinen Willen”

VANITY FAIR: Sabemos que su padrastro es profesor de guitarra. ¿De que trabaja su padre?
BILL KAULITZ: Es conductor de camión y vive en Hannover

VANITY FAIR: Cuando tenía ocho años, su familia se mudó de Magdeburg a un pueblo de tan sólo 700 almas, Loitsche. ¿Cómo vivió ese cambio?
BILL KAULITZ: Me sentí fatal, porque no soy para nada un hombre de campo. Uno se puede imaginar como esto nos sentó a Tom y a mí. Fuimos vistos como unos alienígenas, no del todo normales. La escuela también era algo terrible. Tenía que levantarme cada mañana a las seis, para coger el autobús de la escuela a Wolmirstedt, y estaba de vuelta a casa sobre las cuatro y media de la tarde. ¡Lo que he llegado a odiar eso! Y luego, siempre las mismas caras en la escuela. Ha sido la peor época de mi vida.

VANITY FAIR: ¿Cómo reaccionaron los profesores delante de los hermanos Kaulitz?
BILL KAULITZ: Hasta séptimo, Tom y yo estuvimos siempre juntos. Luego, nos separaron para castigarnos. Esto fue una verdadera bofetada en la cara, que también me marcó mucho. Hasta entonces, habíamos hecho realmente todo juntos. Somos gemelos idénticos y necesitamos estar cerca el uno del otro. Evidentemente nos hemos defendido contra este cambio de castigo, pero los profesores pensaban que no podrían hacernos frente a los dos debido a nuestra gran boca. Yo no era alguien que se anunciaba, y poco explicaba. Siempre estaba gritando. Citaban a mi madre en la escuela cada dos días.

VANITY FAIR: Su especialidad era le de discutir sobre las notas de los trabajos de clase, cuando estos no eran devueltos a su debido tiempo. ¿De dónde le viene este saber-hacer?
BILL KAULITZ: Siempre supe que yo no necesitaba la escuela porque me convertiría en cantante. Ya que eso irritaba mucho a mis profesores, dejaron de ocuparse de mí. Sabía exactamente que hacer y lo que no estaba permitido. Tuve unos profesores que no lo eran en absoluto. Unos no querían siquiera darme los buenos días sólo porque tenía el pelo en alto y las uñas pintadas de negro. Pensaban que no podía ir a la escuela así. Uno no quería darme clase por mi aspecto. Allí llegaron palabras como: “la cabeza no solo es para tener el cabello a la moda”. Yo era un Anti-Estudiante y esto no me abatió para nada.

VANITY FAIR: ¿Y cómo eran sus notas?
BILL KAULITZ: Súper. Siempre tenía un promedio de 1,8. Esto ha irritado mucho a los profesores.

VANITY FAIR: ¿Podían los profesores herirle?
BILL KAULITZ: De ninguna manera. No era ningún Freaky enfermo de las uñas. Era completamente consciente de mi mismo. Iba ya a la escuela así porque precisamente sabía que todos miraban y que los profesores hablaban de ello. Siempre lo he sabido. Quería llamar la atención con mi estilo. La gente tenía que hablar sobre mí.

VANITY FAIR: Recientemente, ha acabado con las clases a distancia. ¿Qué tan importante es saber distinguir una tortilla de Hamlet? (juego de palabras en alemán)
BILL KAULITZ: Bueno, esta diferencia ya se debería de conocer. Pero la escuela en si está muy poco individualizada. ¿Para qué aprender mates si sé que nunca más en la vida lo necesitaré? En octavo elegí música. Todos me miraron horrorizados. Pero solo aprendimos la vida de algunas personas – cero inspiración. En canto siempre tuve malas notas porque siempre tenía que cantar canciones populares. ¡Era horrible!

VANITY FAIR: ¿Es cierto que en su caso de la muerte plagada de clichés, la música era su billete para escapar de la tristeza de la provincia?
BILL KAULITZ: Si. Siempre pensaba: “fuera de este miserable nido donde todos saben todo de todos”. Lo peor que se me puede dar a mí es la vida cotidiana. Odio lo cotidiano. Por lo tanto, con Tokio Hotel, tengo exactamente lo bueno. Cada día es diferente: nuevas ciudades, otras gentes.

VANITY FAIR: Gracias a los paparazzi y otros reporteros del estilo, está las veinticuatro horas del día bajo vigilancia. ¿Es esto para Usted un desastre o el verdadero éxito?
BILL KAULITZ: De joven, me he imaginado mis acciones grabadas por cámaras y enviadas por todo el mundo. Quería una atención sin fronteras. Hoy día, he cumplido el sueño que tenía de joven. Y por eso, no puedo enfadarme por ello.

VANITY FAIR: ¿Habrá para Usted alguien tan importante como Tom?
BILL KAULITZ: No. Esto es realmente inconcebible. Ni siquiera podría imaginarme la vida sin Tom. No se puede describir lo cercanos que estamos. Es algo sobrenatural. Tenemos las mismas ideas y a menudo soñamos con lo mismo. En realidad no necesitamos siquiera hablar entre nosotros.

VANITY FAIR: Muchos gemelos sienten también esta simbiosis como un tormento y tienen escenas moderadas.
BILL KAULITZ: Evidentemente nosotros también nos peleamos. Y cuando ocurre, es realmente fuerte. Es entonces cuando realmente empezamos a pegarnos. Hace un año, estábamos en una habitación de hotel y nos dimos con las sillas. Pero de ninguna forma fue más allá. Dimos portazos, desparecimos, y diez minutos más tarde estábamos hablando el uno con el otro.

VANITY FAIR: ¿De quién se siente más cercano: el Bill natural o el Bill maquillado?
BILL KAULITZ: Definitivamente del maquillado. Para mí, el Bill sin maquillar es un disfraz. Cuando no era famoso, también andaba así. Me corresponde totalmente.

VANITY FAIR: ¿Quién le ve en estado natural?
BILL KAULITZ: Mi familia. Y esto es todo.


VANITY FAIR: Los niños estrella son una especie de artistas que se echan a perder fácilmente, porque destruyen también ellos mismos su niñez. ¿Provocaría de vez en cuando un escándalo, para mantener su imagen interesante?
BILL KAULITZ: Pase lo que pase, es bueno mostrar que uno tiene defectos. Pero no me estreso mucho por eso. Lo que encuentro mal es hacer algo desesperante de lo que la gente no huye. Lo que he odiado desde un principio han sido los otros grupos o gente de las compañías de discos que querían explicarme como todo funcionaba. ¡No hay consejo! En nuestros primeros encuentros con las compañías de discos, estas querían meternos en un estilo, que debía de encajar con nuestro aspecto. Hasta ahora no he tenido ningún estilista que me diga como debo de aparentar. Esto me reventaría. Nosotros decidimos de cada concierto y cada contrato, porque encuentro muy grave el no poder ser independiente.

VANITY FAIR: ¿Quién puede decirle que no?
BILL KAULITZ: Laboralmente, nadie. Ni la compañía de discos, ni el manager. A quién dejo que me digan verdaderamente cosas es a mis mejores amigos y a mi familia. Mi mama puede decirme: “Bill, si que te has pasado!”. Entonces pensaría también en ello.

VANITY FAIR: ¿Todavía hoy intentan sus padres educarle?
BILL KAULITZ: Tengo que decir que mi mama no nos ha realmente educado. Hacíamos los deberes totalmente voluntariamente. Nos ha dejado campo libre, pero siempre con un ojo sobre nosotros. Hay una confianza creciente entre nosotros. Nos llevamos como amigos. Realmente no existe nada que no explicaría a mi madre. Tampoco he tenido nunca ningún secreto para ella. La primera vez que volví borracho a casa, me dio su opinión sobre ello, pero tengo que decir que no tenía ningún miedo de ella.

VANITY FAIR: ¿Pide a su madre menos veces dejar su pelo en paz?
BILL KAULITZ: No. Es completamente igual. A los nueve años, me teñí el pelo por primera vez. Fueron cambiando de verde a azul, blanco y negro. A los 13 me hice el piercing de la ceja. Allí también fue todo bien.

VANITY FAIR: En sus conciertos, se rinden al éxtasis un promedio de 200 mujeres adolescentes y hay carteles con lemas como “fuck mí en el monzón”. ¿Cómo se siente uno al saber que millones de jóvenes proyectan sus primeras fantasías sexuales con Usted?
BILL KAULITZ: Honestamente, pienso poco en ello. A veces, nos miramos y tenemos que reír porque no podemos imaginar que alguien pueda tener un póster de uno de nosotros en su habitación. Pero encuentro la idea siempre muy agradable que pueda estar colgado en cualquier pared. Antes, me sentaba a menudo en mi habitación y pensaba sobre lo que mi ídola Nena estaba haciendo, donde estaba y en lo que pensaba en ese momento. Todavía no me puedo imaginar que haya gente hoy que se siente en su habitación y piense en mí. Para mí, soy tan normal y no extraordinarios para nada. De hecho, no nos lo tomamos tan en serio.

VANITY FAIR: ¿Con qué frecuencia se lo toman en serio?
BILL KAULITZ: A veces. Pero accidentalmente. Cuando quiero hacer algo de forma muy impulsiva, pienso: Bill tendría hacer lo otro porque es bueno para el grupo.

VANITY FAIR: La soberanía en sus apariciones públicas es para algunos algo espeluznante. ¿Existe alguna diferencia entre Bill, la figura artística y el Bill real?
BILL KAULITZ: Uno se queda un par de cosas para si mismo. Pero por lo demás, no existe necesariamente una gran diferencia. Los tres últimos años han sido una carrera sin pausa. No hubo ningún corte en el que haya podido llegar y estar realmente en privado. Incluso con la gira teníamos las cámaras encima las 24 horas del día. ¿Desde cuando debe uno de vivir todo lo que un par de horas más tarde todos sabrán? Pero eso es así, lo que siempre he querido. Por lo tanto, uno debe de arreglárselas con ello.

VANITY FAIR: Los que nos envidian rara vez se sienten envidiables. ¿Qué es lo que pone nervioso a Bill?
BILL KAULITZ: El problema de fondo con gente como yo es la confianza. Me resulta realmente difícil creer en alguien y dejarme caer. Estos últimos años no me he hecho ningún nuevo amigo ni me he enamorado de nadie. Cuando conozco a alguien, soy muy cuidadoso, escéptico y me pregunto: ¿qué hay detrás? Desgraciadamente he conocido a tanta gente ya que se hacían los graciosos y fueron luego a contar todo a los periodistas. Si no fuese tan conocido, probablemente me hubiese enamorado de alguien que conozco desde hace tiempo.

VANITY FAIR: ¿Quién más ha abusado de su confianza?
BILL KAULITZ: Todavía no he dejado que alguien tuviera esta posibilidad. Tengo un escudo protector encima de mí. La libertad de poder simplemente salir y conocer a alguien sin que se dé la información por todas partes, es la esperanza más grande a lo que uno tiene que rebajarse. Sin embargo, mi vida actual es exactamente lo que siempre he querido.

VANITY FAIR: ¿Es el problema de confianza la base para que tantas estrellas se empajeren entre ellas?
BILL KAULITZ: Si. Angelina Jolie no tiene que preocuparse que Brad Pitt quiera hacerse famoso a través de ella. Una celebridad se busca preferentemente alguien que lleve la misma vida que él y que, por consiguiente, se entusiasme con ella. Mis antiguas novias nunca entendieron que fuese directamente a la sala de pruebas después de la escuela y que los fines de semana fuera a tocar en clubes en vez de estar mirando la tele en casa con ellas. Hoy es incluso más complicado. ¿Quién vive este tipo de vida con alguien? Y por supuesto esta persona debería saber que no es tan fácil tampoco salir de esta vida.

VANITY FAIR: ¿Cuándo estuvo enamorado por última vez?
BILL KAULITZ: Hace tres años y medio. No he encontrado el gran amor. Tampoco creo que lo encuentre. Y si es que si, solo será una vez. En mi situación, sería tener mucha suerte encontrarlo.

VANITY FAIR: ¿De todos modos, con 18 años, no habrá dado fin a la búsqueda del amor?
BILL KAULITZ: No lo sé. De hecho con esta vida preferiría encontrar el gran amor en vez de dar vueltas. Me gusta compartir el poco tiempo que tengo con alguien donde conozco: ¡esto debe de ser uno!

VANITY FAIR: ¿Ya ha dicho “Te quiero” a una chica?
BILL KAULITZ: Si. Pero no lo pensaba. Debería de haber dicho: “Estoy enamorado de ti”. Una vez mayor, he ido tomando más en serio esta diferencia. Tom dice probablemente siempre a las chicas “Te quiero” para poder conseguirlas.

VANITY FAIR: ¿Competís para las mismas chicas?
BILL KAULITZ: Nos gusta el mismo tipo. Nuestras novias siempre eran amigas entre ellas. Era muy fastidioso porque conspiraban contra nosotros. Nuestro primer beso fue con la misma chica. Tom fue el primero. Al día siguiente, ella empezó a besarme. Luego, ambos la dejamos. Oh Dios, lo veo tan mierda, tan insoportable, como uno encuentra el primer beso.

VANITY FAIR: ¿Qué edad tenían entonces?
BILL KAULITZ: Once. Ella tenía tres años más y estaba ya crecida.

VANITY FAIR: ¿Cuándo tuvo Tom sexo por primera vez?
BILL KAULITZ: Con 14 años si me acuerdo bien.

VANITY FAIR: Tom tiene un desgaste extremo de mujeres, como lo llama él.
BILL KAULITZ: Le dejo hacer completamente. Cuando tiene muchos nervios encima, cada noche es su forma de llevarlo, como otra cualquiera. Yo no tengo este problema. Pero para eso siempre fuimos muy diferentes.

VANITY FAIR: Vuestro colega Robbie Williams nos explicó una vez que había dos tipos de groupies en Alemania. Unas querían hacer una foto con su cámara digital mientras tenían sexo, para poder presentar una prueba de ello a sus amigas. Las otras preguntaban mientras lo hacían: “Robbie, ¿de verdad también son sinceros tus sentimientos hacia mi?”
BILL KAULITZ: También me lo explicó Tom. Desde que viajamos tanto, no he tenido a nadie conmigo en la cama. Me repugna también un poco dejar que cada noche cualquiera que no conozca se meta en mi cama. No he llegado a este punto. Tampoco tendría tanta confianza como para llevarme a una chica por una noche. Lo único privado que uno tiene en el extranjero es su habitación de hotel. Y dejar que alguien duerma tan fácilmente conmigo, pues no, estaría muy escéptico.

VANITY FAIR: ¿Ya ha tenido sexo?
BILL KAULITZ: Deseo conservar este secreto.

VANITY FAIR: ¿Le gustaría que mucha gente le considere homosexual?
BILL KAULITZ: Para nada. La mayoría tiene ese pensamiento de cliché mediocre: maquillaje más pelo tenido es igual que homosexual. Quería dejar claro que no es así. Cada uno puede hacer lo que quiere. Unas cosas no tienen nada que ver con otras.

VANITY FAIR: ¿Qué haría si un día fuera una chica?
BILL KAULITZ: En todo caso, no liarme con mi hermano.

VANITY FAIR: ¿Sino?
BILL KAULITZ: Ah Dios, ¿que haría? Seguramente lo mismo que ahora también, porque no cambiaría tanto.

VANITY FAIR: ¿Qué prohibiría a las chicas?
BILL KAULITZ: No ser celosas, porque los celos son muy importantes. Cuando estoy enamorado, monopolizo enseguida a la persona y ya no la dejo ir. Me confundiría si mi pareja me dijese: “Bill, todas las chicas histéricas me dan igual. Confió en ti plenamente”.

VANITY FAIR: ¿Ya le han traicionado?
BILL KAULITZ: No. Y yo tampoco he traicionado a nadie nunca. La lealtad es para mi lo más importante.

VANITY FAIR: ¿Cómo da la lata a sus amigas?
BILL KAULITZ: Habló súper fuerte. Todo el día. Y siempre con pies y manos. No dejo que hable nadie. Saco todo lo que tengo adentro.

VANITY FAIR: ¿Qué es más difícil: querer a otro o quererse a si mismo?
BILL KAULITZ: A si mismo. Ya es difícil hacer ver a todos como uno es. Hay muchos momentos dementes en los que me siento inseguro y me gustaría cavarme un agujero: echarme dentro, poner una tapa encima y quedarme allí abajo un año. A veces me siento muy feliz que estemos entusiasmados y que demos un concierto tras otro, así uno no tiene realmente en que pensar. Uno no tiene fácilmente tiempo para la soledad.

VANITY FAIR: ¿Pueden todavía vivir sin Promi-Sitter?
BILL KAULITZ: No puedo ir así de fácil a la panadería. Evidentemente, esto lo hace cualquier otro. Pero aún soy cotidiano, porque tengo el problema de ser locamente perfeccionista. No puedo dejar nada. Este control es enfermizo, y cada vez es peor. Todo tiene que estar fijado hasta el mínimo detalle, porque tengo que saber lo que me va a venir. Sino me lío. Tom también tiene este estrés. Mientras pagamos a mucha gente que hace todo lo posible para reducir nuestro trabajo. Pero nos hemos creado a nosotros mismos, y por eso nos resulta difícil cuando otras personas tienden la mano a Tokio Hotel.

VANITY FAIR: ¿Controlan también Ustedes sus finanzas?
BILL KAULITZ: Si. Esto lo llevamos haciendo desde que tenemos 13 años. Tengo acceso a todas las cuentas y lo controlo justo como mi carrera.

VANITY FAIR: ¿Sabe Usted cuantos millones tiene?
Una mujer de la compañía de discos llama desde atrás: “no se hablará sobre dinero”

VANITY FAIR: ¿Cuándo regalaran una casa a sus padres?
BILL KAULITZ: En cuanto me lo pueda permitir. Me gustaría de todas formas vivir con mis padres. Somos tan próximos que no lo encontraría agobiante. No existe ninguna línea en la que diría: “Oh Dios, deberíais de iros esta vez”.

VANITY FAIR: Supongamos que le secuestran. ¿Cuál cree que sería la suma de dinero del rescate? BILL KAULITZ: Tanto como lo que podrían reunir mis amigos. Después de eso, esta claro que se les devolvería el dinero.

VANITY FAIR: ¿Qué piensa de la declinación de Britney Spears?
BILL KAULITZ: Puedo entender como esto ha pasado, porque también vivo esta vida. La gente de fuera piensa probablemente todo: “Tiene dinero, lo ha conseguido todo, ¿por qué no se relaja?” No podría plantearme una carrera en solitario y estar todo el tiempo fuera y solo. No creo en esta presión de locos de tener que soportar todo solo.

VANITY FAIR: Madonna dijo en 1991: “Seré feliz por primera vez cuando sea tan conocida como un dios.” ¿Una expresión suya?
BILL KAULITZ: Es de hecho una frase divertida. Pero se puede aplicar totalmente a mí, porque no admite ningún stop. No se dice: “Ya estoy en Alemania y tengo éxito, esto me basta.” Uno ya tiene el impulso de tener éxito en todo lo que sea posible. Aunque fuese muy rico y tuviese una isla mía, siempre seguiría haciendo. Es cierto: la gloria es una droga. La retirada sería de todas formas un duro golpe, con el que tendría claramente mucha dificultad.

VANITY FAIR: Si las drogas no estuvieran prohibidas: ¿Cuáles le gustaría probar?
BILL KAULITZ: Cualquiera relajante, que significaría que ya no tengo que controlarlo todo.

VANITY FAIR: ¿Es una estrella en sus sueños?
BILL KAULITZ: Una vez, tuve una pesadilla: estaba echado en la cama en una sala de cristal, y afuera estaban fotógrafos tomando fotos sin parar. Digo a uno de nuestro equipo: “Mierda, mierda, ¿no puedes echarlos a todos de una vez?” Pero el tío opina: “No, no se puede. Tienes una cita y te has quedado dormido” Cuando nunca he fallado a una cita. Siempre me pongo tres despertadores para no quedarme dormido. Siempre soy puntual también.

VANITY FAIR: ¿Por qué nadie nunca le ha visto bailar?
BILL KAULITZ: Nunca bailo. Siempre me siento en el sillón, a menos que esté totalmente borracho. Entonces, también lo hago. Encuentro que bailar es una cosa tan femenino. Aunque de hecho suene un poco grosero: sólo las chicas se ponen a bailar sea donde sea.

VANITY FAIR: ¿Piensa a veces en su funeral?
BILL KAULITZ: Debo decir sinceramente: Si. Los amigos de mi edad también piensan en ello. Uno se imagina que personas estarían presentes y quien de verdad lloraría por ti.

VANITY FAIR: ¿Qué música sonaría en su entierro”
BILL KAULITZ: “Magic Dance” de David Bowie, de la película “El Laberinto”. Es una canción muy divertida y “El Laberinto” es la película de mi infancia, que todavía hoy idolatro.

VANITY FAIR: ¿Qué lleva en el ataúd?
BILL KAULITZ: Estoy de negro y llevo una chaqueta de cuero. De todas formas, mi último deseo sería que mi pelo esté de punta. Esperemos que todavía tenga pelo. Si no, alguien tendría que ponerme una peluca.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

oh muy god

no dudo de su calidad vocal pero como persona...........qué flipao es este tio!!!!!!!!!!!

Demmi Smith-Listing dijo...

Karo, te quedo genial la traducción, un gran trabajo nena. Viele Danke!!! <3

Anónimo dijo...

DEFINITIVAMENTE ADEMAS DE SEXY Y BELLO BILL KAULITZ ES MUY INTELIGENTE PARA CONTESTAR CON RAZON PARA MUCHAS CHICAS LE LLAMAN EL ANGEL, ES LINDO, ENAMORARIA A CUALQUIERA NO SOLO CON SU FISICO CON O SIN MAQUILLAJE, SI NO TAMBIEN CON SU FORMA DE SER Y EXPRESARSE, DEFINITIVO BILL TE AMO ERES BELLO Y CABALLERO, ERES HERMOSO, RBKKAULITZ

Anónimo dijo...

Si,definitivamente Bill es un caballero,me encanta su forma de ser.Hojala nunca cambie porque es muy lindo!!!!!!!!!!!!!!

Anónimo dijo...

bill es ese tipo de personas k aunk sea super conocido nunca cambia es muy sexy y como algunas dice "un angel o un sueño hecho realidad" la vdd yo lo veo mas como un hermoso ser humano guapo y galan con clase y tmbn elegante pero siempre con ese toke suyo k nos derrite y claro ank sea con el pelo corto,largo,en punta(de leoncito) o como ahora con rastras sigue siendo el bill k todas keremos BILL ERES HERMOSO TE AMO XDXDXD NUNCA CAMBIES ¡¡¡¡¡¡¡¡¡MONIQUE DE KAULITZ¡¡¡¡¡¡¡¡¡

Anónimo dijo...

ESTE ES UN MUNDO DE MEDIOCRES UN ALMA SUBLIME COMO BILL SIEMPRE SERA MAL ENTENDIDA.......EL ES VIRGO CON ASCENDENTE EN VIRGO TODA UNA OBRA DE ARTE EN MOVIMIENTO .EXQUISITO PARA MI GUSTO.
UZZIEL

Anónimo dijo...

*-* me encanto la entrevista...
lei algo q encanto lo mas profundo de mi ser i mi alma x completo...q fue eso de reservar si ia habia tenido relaciones sexuales!!
lo encontre tan tierno...toy segura q el tener sexo no es algo d todos los ddias o algo sin importancia....sino debe ser cn cariño...para el *-* so cute....no hay tantos hombres asi...
me gsta su personalidad...siempre kiere iamar la atencion xDD opuesto a mi... pero en fin...spero k nunca cambie
y d corazon spero q el ncuentre lo k tanto anhela q es el amor...
;O;
ojala conmigo xDDD
:P
saludos y buena pag :)
NaT<<<

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